Premio “F” al anís Machaquito

Antes de que el coñac de Jerez le desplazase, España era un país que bebía anís mayoritariamente. Se le tenía por una bebida salutífera y se le atribuían toda suerte de beneficiosas propiedades. En 1884 los habitantes de la población de Monóvar (Alicante) quedaron milagrosamente a salvo de la epidemia de cólera que arrasó España y tal prodigio, por obscuros razonamientos, se atribuyó al consumo de anís por parte de los vecinos de aquella localidad; ello, naturalmente, disparó aún más el consumo. Tal fenómeno fue aprovechado por avispados comerciantes de licores que llevaron a cabo campañas de marketing verdaderamente pintorescas. La más recordada fue la llevada a cabo por el comerciante catalán José Bosch Grau quien, al observar que en las tabernas la clientela para pedir anís pedía simplemente “Mono” (apócope de Monovar), decidió incluir la imagen de un simio en la etiqueta. El simio en cuestión llevaba en la mano derecha un pergamino con la críptica leyenda “La ciencia lo dijo y yo no miento” en alusión, al parecer, al prodigio de Monovar. En la cara del mono, además, muchos han querido ver también la efigie de Charles Darwin (que por entonces fletó su teoría de la evolución) o de algún político de la época. Pero, sin duda, la mayor aportación de este catalán insigne fue el diseño de la botella diamantina, imitadísima luego, y que, por azares del destino, se ha convertido en un instrumento folclórico-musical de uso general, algo que Don José Bosch jamás habría imaginado.

Por desgracia la época dorada del anís concluyó con la difusión de los coñacs de jerez que comenzaron a desplazarle de tal manera que, hoy día, míticos aguardientes anclados en el inconsciente colectivo de los españoles ya no existen. Hoy ya nadie podría pedir“una copita de Ojén” porque el Ojén, aguardiente otrora famoso, ha pasado a mejor vida. Con el aguardiente de Cazalla ocurre otro tanto, cada vez es más difícil hallarlo en los comercios y hemos de certificar que este licor, famoso y recio, puede acabar sus días en breve de la misma forma que el Ojén.

El Círculo Cultural Faroni, consciente del injusto olvido y de la importancia histórica de estos productos, parte ya del inconsciente colectivo de los españoles, decidió en 1995 conceder su máxima distinción a la empresa “Hijos de Rafel Reyes” de Rute (Córdoba) fabricantes del famoso “Anís Machaquito”. Este producto se caracteriza por su extraordinaria calidad y por entroncar con la mejor tradición de este tipo de aguardientes, tanto por su elaboración, como por su sabor y, cómo no, por la peculiar iconografía de su botella, que nos transporta inmediatamente a la España de los años dorados del aguardiente, con todo su universo de toreros, espadones y pronunciamientos.

“Anís Machaquito” representa, en suma, las mejores virtudes de estos magníficos aguardientes.

Anís Machaquito: 
Hijos de Rafael Reyes S.A 

Paseo del Fresno, 7 1460 Rute. Córdoba. España.
Teléfonos.-  957538040 – 957 538518
Fax 957538585. www.machaquito.com

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